sábado, 26 de febrero de 2011

El...el...el...Dis...dis...discurso del Rey

En ocasiones la amistad que se da entre dos personas puede comenzar de las formas menos imaginables e involucrar a personas que poco tienen que ver la una con la otra. “The King´s Speech” (Hooper, 2010) nos cuenta una historia verídica con este desarrollo de trama amistosa.

El nominado al Oscar Colin Firth, interpreta al Rey Jorge VI, quien por circunstancias de la vida, tiene que asumir el trono de Inglaterra en una época en que los británicos necesitaban a un líder al que admirar y apoyar. El único problema es que Jorge VI tenía un problema de confianza y autoestima que se traducía en su tartamudez y su terrible pánico para hablar en público.

Su tenaz esposa, la Reina Isabel (Helena Bonam Carter), ha buscado mil y un tipos de ayuda diferente para Jorge, hasta que logra dar con un peculiar profesor de lenguaje, cuyos singulares métodos harán que Jorge no sólo supere su trauma, sino que también conozca a un hombre tan distinto y apasionado, que terminará siendo su admirado amigo.

Con una dirección y fotografía muy atrevida, Hooper logra transmitir de gran manera la tensión y pánicos que Jorge VI probablemente sintió en su proceso de ascensión al trono, y de su primer gran discurso al iniciar la 2da guerra mundial. Pero sin duda la dirección de actores y la evolución de los personajes le dan vida a la 
película que pretende ser la principal rival de “La Red Social” en la próxima ceremonia de los premios Oscar.

Guión simpático e inteligente, sobre todo para mostrar al profesor de Jorge VI, interpretado de manera magistral por Geoffrey Rush. Dinámica e intrépida en la manera de lo posible, acelerando el ritmo de la historia en momentos clímax como el gran discurso, y dando pausas y quietud en las secuencias que lo ameritaban, como todo el conocimiento mutuo entre el rey y su maestro.

Finalmente “El Discurso del Rey” termina siendo una película que se disfruta, quizás no es la más emocionante de las historias, pero si una humanización de figuras históricas como reyes, que no sólo son líderes y hombres comunes, sino que también pueden llegar a ser grandes amigos y ejemplos a seguir por su humanidad y no su majestuosidad.

8 de 10, para la película con 12 nominaciones al Oscar, probablemente se llevara varias estatuillas, y disputará a muerte el premio a mejor película con la favorita de muchos medios “Social Network” de David Fincher, pero si hay algo en lo que esta película no tartamudea, es en su discurso: la verdadera y sincera amistad.

sábado, 5 de febrero de 2011

“Fue Perfecto…”

Y por fin después de su último gran éxito  “The Wrestler” (Aronofsky, 2008) el director de “Requiem for a Dream” y “The Fountain” vuelve con una historia diferente a sus trabajos anteriores, una historia que ha dado de hablar bastante tanto a críticos de cine como público en general, y que estará compitiendo por un Oscar en las próximas semanas: “Black Swan”.

Nina (Natalie Portman) es una bailarina talentosa, que apoyada (o presionada) por su madre, ha dedicado su vida, esfuerzos e ilusiones al ballet. Todos sus esfuerzos se ven cristalizados cuando es elegida para interpretar al doble personaje principal en el lago de los cisnes. El problema radica en que Nina puede interpretar a la perfección al cisne blanco, que va acorde a su personalidad tímida y pura; pero no logra realizar correctamente la interpretación del cisne negro, que debe de ser sensual y atrevido.


Una premisa simple, de lo que podría ser una película con trama ligera y un discurso de superación personal, pero nada de eso.

Desde la primera secuencia, la película sorprende por la técnica implementada para la fotografía (cámara en mano, y muy común en las películas de Aronofsky) que además de bien lograda, contiene de pronto elementos con efectos especiales y para rematar una exquisita actuación de Natalie Portman.

Después de la primera secuencia de un sueño escalofriante que nos resume sutilmente por dónde van los tiros en la película, hay un breve descanso que nos muestra el universo de Nina, y por un espacio de 10 minutos se nos muestra lo que aparentemente es su contexto, aunque el director nos da de manera sutil y natural todos los elementos y pistas que compondrán la historia, para que en ningún momento la película caiga en inverosimilitudes.

A partir de esto, la película, crece y crece hasta llegar a un final espectacular. La narrativa se resume en estar íntimamente con Nina y tener personajes claves que apoyan inteligentemente la evolución del personaje a lo largo del personaje y que ayudan a comprender la personalidad y comportamiento del mismo.

El discurso de Black Swan es probablemente lo más interesante en toda la película: el voluntarismo y perfeccionismo. Nina, se atormenta a si misma por la búsqueda de la perfección constantemente y es lo que provoca su conflicto interno, ya que para ser perfecta, irónicamente tiene que ser imperfecta, no sólo en cuestiones técnicas de baile, sino en cuestiones morales y costumbres familiares. El ser perfecta  por ser perfecta, mediante su pura voluntad es la vida de Nina y es lo que la lleva a su choque moral y destrucción interna.

Esto hace que el personaje se quiebre poco a poco en el desarrollo del film, para lograr picos de suspenso bien logrados, además de secuencias duras en donde todo parece puesto para que Natalie Portman se luzca con su actuación, así como su personaje Nina tiene todo para lucirse en el lago de los cisnes.

Finalmente en la continua búsqueda de la perfección y el rompimiento con las bases que la formaban a ella, terminan destruyéndola, también mostrado de una manera muy poética en el final del film, en donde el cisne negro vence la batalla y logra acabar con el cisne blanco.

10 para Black Swan, tal vez pueda ser pretensioso el decir que la película es perfecta en todos los sentidos, pero lo que sí es un hecho, es que la perfección y todo lo que implica es el tema principal de la película,  y lo que lleva a decir al mismo Aronofsky en voz de su personaje principal justo al final de la película: “fue perfecto”.